Cuando se habla de envejecimiento saludable y longevidad, muchos especialistas coinciden en que el estilo de vida juega un papel determinante. Factores como la alimentación, cuidado del hígado, el descanso, el manejo del estrés y el ejercicio físico influyen directamente en la calidad de vida a medida que pasan los años.
Sin embargo, para la médica especialista en nutrición y deporte Toña Lizárraga, existe un concepto aún más profundo que conecta todos estos hábitos: la gestión de la energía del organismo.
La experta, quien durante más de una década fue asesora médica y nutricional del FC Barcelona y actualmente colabora con la Real Federación Española de Fútbol, explica que el cuerpo humano funciona con una especie de “presupuesto energético” que debemos aprender a administrar a lo largo de la vida.
El cuerpo tiene un “presupuesto de energía”
Lizárraga compara la energía vital con una vela que se consume con el tiempo. Según su explicación, hay etapas en las que el organismo utiliza más energía y otras en las que debemos aprender a gestionarla mejor para prolongar la salud y el bienestar.
“Todos tenemos un presupuesto de energía para toda la vida. La longevidad consiste en intentar que esa energía no se consuma tan rápido”, explica la especialista.
Este equilibrio depende en gran medida de tres pilares fundamentales:
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Alimentación adecuada
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Actividad física equilibrada
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Descanso suficiente
La combinación armoniosa de estos elementos permite mantener el flujo energético que las células necesitan para funcionar correctamente.
El papel clave de las mitocondrias
Uno de los elementos más importantes en este proceso son las mitocondrias, estructuras celulares encargadas de producir energía.
Cuando existe un desequilibrio en el estilo de vida, estas pueden verse afectadas. Tanto el exceso como la falta de actividad física o una alimentación inadecuada pueden alterar su funcionamiento.
Por eso, la especialista destaca que la salud debe adaptarse a cada etapa de la vida.
Lo que funciona a los 25 años no necesariamente es lo más adecuado a los 60, ya que el metabolismo cambia y el cuerpo responde de manera distinta.
Comer con menos frecuencia después de los 60
Uno de los consejos nutricionales que destaca la doctora es evitar comer con tanta frecuencia al llegar a edades más avanzadas.
A partir de los 60 años, el metabolismo se vuelve más lento y el organismo puede beneficiarse de periodos de descanso metabólico, que permiten al cuerpo utilizar otras fuentes de energía.
En este proceso, el hígado cumple una función esencial.
Según Lizárraga, darle algunas horas de descanso entre comidas permite que el organismo utilice la grasa corporal como fuente energética, algo que mejora la llamada flexibilidad metabólica.
La especialista compara el cuerpo con un motor híbrido, capaz de utilizar diferentes combustibles.
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La “gasolina” serían los carbohidratos
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La “electricidad” sería la grasa corporal
El objetivo es lograr que el organismo pueda aprovechar ambas fuentes de manera eficiente.
No se trata de ayunar estrictamente
La experta aclara que no todas las personas deben practicar ayuno, pero sí puede resultar beneficioso espaciar las comidas para permitir que el metabolismo funcione con mayor eficiencia.
También advierte que algunas creencias populares sobre la alimentación no siempre son correctas.
Por ejemplo, muchas personas consideran que cenar fruta es más saludable, pero en algunos casos puede ser mejor optar por verduras acompañadas de proteínas, como pescado.
Esto se debe a que, con el paso de los años, la capacidad del cuerpo para metabolizar los hidratos de carbono cambia.
Por ello, recomienda consumirlos preferiblemente cerca del momento en que se realiza actividad física.
El equilibrio como clave de la longevidad
En definitiva, el mensaje principal de los especialistas es que la salud no depende de un único hábito, sino de un equilibrio entre alimentación, movimiento y descanso.
Aprender a adaptar estos factores a cada etapa de la vida puede marcar una gran diferencia para mantener la energía, la vitalidad y el bienestar a largo plazo.
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