Menopausia: estudio detecta cambios en el organismo más de 10 años antes de la última menstruación

MenopausiaUna investigación publicada en Nature Medicine encontró cambios importantes en distintos sistemas del cuerpo durante la transición menopáusica. El análisis de más de 300 millones de pruebas de laboratorio sugiere que las alteraciones hormonales comienzan más de una década antes de la última menstruación y que sus efectos van más allá del sistema reproductivo.

La menopausia implica mucho más que el fin de la menstruación. Un nuevo estudio del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, identificó cambios fisiológicos que afectan a distintos órganos y sistemas del cuerpo femenino, incluidos los huesos, el hígado, los riñones y el metabolismo de las grasas.

La investigación, publicada el 12 de octubre de 2026 en la revista científica Nature Medicine, plantea que algunos cambios asociados con esta etapa pueden producirse de forma más abrupta de lo que se pensaba, mientras que las alteraciones hormonales empiezan a acelerarse muchos años antes de la última menstruación. (Nature Medicine)

Los resultados podrían contribuir a mejorar la comprensión de la menopausia y a identificar oportunidades de prevención y seguimiento médico. Sin embargo, los investigadores advierten que los hallazgos describen tendencias observadas en grandes grupos de población y no permiten predecir exactamente qué experimentará cada mujer.

Más de 300 millones de pruebas permitieron estudiar la menopausia

Para reconstruir la evolución de los cambios fisiológicos, el equipo científico analizó más de 300 millones de resultados de laboratorio correspondientes a más de un millón de mujeres de Estados Unidos e Israel, con información recopilada entre 1999 y 2024.

El estudio utilizó un método computacional inspirado en la astronomía. La técnica permitió reducir el efecto estadístico que se produce cuando se combinan datos de mujeres que experimentaron su última menstruación a diferentes edades.

Los investigadores examinaron 90 tipos de pruebas de laboratorio. De ellas, 52 mostraron cambios significativos asociados con la transición menopáusica, incluidos indicadores hormonales, parámetros de salud ósea, función renal y hepática y niveles de colesterol.

Los resultados también se compararon con datos de hombres de edades similares. En estos no se observaron cambios abruptos equivalentes alrededor del punto utilizado como referencia, lo que respalda la relación entre las variaciones identificadas y la transición menopáusica. (Instituto Weizmann de Ciencias)

Los cambios hormonales pueden comenzar 15 años antes

Uno de los hallazgos más destacados es que las variaciones hormonales no comienzan únicamente cuando desaparece la menstruación.

Según el análisis, la hormona antimülleriana, relacionada con la reserva ovárica, mostró una disminución acelerada alrededor de 15 años antes de la última menstruación. El estradiol, una de las principales formas de estrógeno, también descendió con mayor rapidez aproximadamente 12 años antes, mientras que la hormona foliculoestimulante (FSH) comenzó a aumentar de forma acelerada unos 14 años antes.

Estas cifras representan patrones promedio estimados a partir de los datos analizados. No significan que todas las mujeres comiencen a experimentar síntomas o cambios detectables en esos mismos plazos.

La investigación también sugiere que el seguimiento de la salud durante la mediana edad puede ser importante incluso antes de que aparezcan manifestaciones típicas de la menopausia.

Huesos, riñones, hígado y colesterol también presentan variaciones

Los efectos identificados no se limitaron a las hormonas sexuales. Los investigadores encontraron cambios en indicadores vinculados con diferentes funciones del organismo.

Entre los principales resultados figuran:

  • Salud ósea: señales compatibles con una aceleración de la pérdida de densidad mineral ósea, un factor relevante para el riesgo de osteoporosis.
  • Función renal y hepática: variaciones en diferentes marcadores utilizados para evaluar el funcionamiento de estos órganos.
  • Colesterol y triglicéridos: cambios en parámetros relacionados con el metabolismo de las grasas y la salud cardiovascular.
  • Hierro y hemoglobina: aumentos en algunos indicadores sanguíneos que podrían relacionarse con el cese de las pérdidas menstruales.
  • Plomo en sangre: un incremento que los investigadores relacionan con la posible liberación de plomo acumulado en los huesos durante la pérdida de masa ósea.

Los autores también observaron cambios en indicadores relacionados con problemas cardiovasculares, osteoporosis, sueño y estado de ánimo. No obstante, estos resultados no significan que todas las mujeres desarrollarán esas afecciones ni que la menopausia sea la única causa posible.

¿Qué encontró el estudio sobre la terapia hormonal?

La investigación también examinó datos de mujeres que utilizaban terapia hormonal para la menopausia. En ese grupo, varios de los cambios observados en los análisis de laboratorio fueron menos pronunciados, particularmente en indicadores relacionados con los huesos, el hígado y los riñones.

Los resultados sugieren una posible asociación entre el tratamiento hormonal y una menor intensidad de ciertas variaciones fisiológicas. Sin embargo, el estudio no fue un ensayo clínico diseñado para demostrar que la terapia previene enfermedades o que sea adecuada para todas las mujeres.

La decisión de utilizar terapia hormonal debe individualizarse con un profesional sanitario, teniendo en cuenta los síntomas, los antecedentes médicos, los beneficios esperados y los posibles riesgos. Los hallazgos de esta investigación, por sí solos, no justifican comenzar un tratamiento preventivo.

Los investigadores advierten sobre las limitaciones

Aunque el volumen de información analizado constituye una de las fortalezas del trabajo, la investigación tiene limitaciones importantes.

Los datos proceden de registros retrospectivos y de información sobre la menopausia que, en parte, fue declarada por las propias participantes. Además, el método reconstruye tendencias poblacionales y no sigue necesariamente a cada mujer durante todo el proceso.

Por esta razón, serán necesarios estudios prospectivos que realicen un seguimiento más detallado de las participantes para confirmar cuándo aparecen los cambios, cómo se relacionan con los síntomas y qué medidas preventivas ofrecen mayores beneficios.

El concepto de «precipicio fisiológico» utilizado para describir los resultados se refiere a los cambios abruptos identificados estadísticamente en determinados indicadores. No significa que el cuerpo experimente un deterioro repentino e inevitable ni que la menopausia deba considerarse una enfermedad.

La prevención y el seguimiento médico son fundamentales

La menopausia es una etapa natural de la vida. Sus manifestaciones varían considerablemente entre mujeres: algunas experimentan sofocos, alteraciones del sueño o cambios en el estado de ánimo, mientras que otras presentan síntomas diferentes o más leves.

El estudio refuerza la importancia de prestar atención a la salud ósea, cardiovascular y metabólica durante esta transición, así como de consultar con profesionales sanitarios cuando aparecen síntomas que afectan al bienestar cotidiano.

Sus resultados abren nuevas líneas de investigación para comprender mejor los cambios hormonales y fisiológicos y determinar cuándo pueden ser más útiles las intervenciones preventivas.

La principal conclusión es que los cambios asociados con la menopausia pueden comenzar muchos años antes de la última menstruación y afectar a más sistemas del organismo de los que tradicionalmente se reconocían. Aun así, se necesitan más investigaciones para traducir estos hallazgos en recomendaciones clínicas específicas.

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