
Las gestiones se han llevado a cabo mediante canales indirectos, luego de que Washington intensara sus acciones al implementar un bloqueo sobre puertos iraníes, medida que generó una respuesta inmediata de Teherán, que advirtió sobre posibles ataques a intereses en la región como forma de represalia.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que existe la posibilidad de retomar el diálogo en el corto plazo. Según sus declaraciones, una nueva ronda de բանակցaciones podría concretarse en cuestión de días, e incluso mencionó a Pakistán como posible sede para este nuevo encuentro diplomático.
En la misma línea, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó que es “altamente probable” que las conversaciones entre ambas naciones se reanuden. Sus declaraciones se produjeron tras sostener un encuentro con el viceprimer ministro de Pakistán, Ishaq Dar, lo que refuerza la posibilidad de que ese país actúe como mediador.
Mientras tanto, en Washington también se desarrollaron avances diplomáticos en otro frente clave de la región. Representantes de Israel y Líbano sostuvieron conversaciones directas poco comunes, que concluyeron con resultados considerados positivos por el Departamento de Estado estadounidense.
El embajador israelí, Yechiel Leiter, señaló que ambos países comparten intereses en cuanto a la estabilidad del Líbano, particularmente en lo relacionado con la influencia del grupo Hezbollah. Por su parte, la embajadora libanesa, Nada Hamadeh Moawad, calificó el encuentro como constructivo, aunque insistió en la necesidad de poner fin al conflicto armado en curso.
La situación en Líbano sigue siendo crítica, con más de un millón de personas desplazadas desde el inicio de las hostilidades en marzo. Este escenario se suma a un conflicto histórico entre Israel y Líbano, que técnicamente permanecen en estado de guerra desde la creación del Estado israelí en 1948, lo que continúa generando divisiones internas en la política libanesa respecto a posibles acercamientos diplomáticos.
En medio de este panorama, la reactivación del diálogo entre Estados Unidos e Irán podría convertirse en un factor clave para reducir tensiones en la región, aunque persisten numerosos desafíos que dificultan una solución definitiva.