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El desarrollo de la miopía podría depender de cómo usamos nuestros ojos en interiores

miopíaLa miopía se ha convertido en uno de los problemas visuales más frecuentes en el mundo. Cada vez más niños, adolescentes y adultos jóvenes necesitan gafas o lentes de contacto para ver con claridad a distancia. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que el desarrollo de la miopía no depende únicamente de la genética, sino también de cómo utilizamos nuestros ojos en espacios interiores.

El estilo de vida moderno —marcado por largas horas frente a pantallas, lectura prolongada y escasa exposición a la luz natural— podría estar influyendo directamente en el aumento de casos. Entender esta relación es clave para prevenir y controlar este trastorno visual.

¿Qué es la miopía y por qué está aumentando?

La miopía es un defecto refractivo que dificulta ver objetos lejanos con claridad. Ocurre cuando el ojo crece más de lo normal o cuando la córnea tiene una curvatura excesiva, provocando que la imagen se enfoque delante de la retina y no directamente sobre ella.

Diversos estudios internacionales advierten que la prevalencia de la miopía ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, especialmente en niños en edad escolar. Este crecimiento coincide con cambios en hábitos educativos y tecnológicos: más tareas en interiores y mayor tiempo frente a dispositivos digitales.

El papel de los espacios interiores en la salud visual

Pasar muchas horas en interiores puede afectar el desarrollo ocular por varias razones:

1. Exposición limitada a la luz natural

La luz solar estimula la liberación de dopamina en la retina, una sustancia que ayuda a regular el crecimiento del ojo. Menos tiempo al aire libre puede favorecer un crecimiento ocular excesivo, aumentando el riesgo de miopía.

2. Enfoque prolongado en distancias cortas

Leer, usar computadoras, tablets o teléfonos inteligentes exige un esfuerzo continuo de enfoque cercano. Esta sobrecarga puede contribuir a cambios estructurales en el ojo cuando se mantiene durante años.

3. Iluminación artificial insuficiente

Ambientes con poca iluminación obligan a los ojos a trabajar más intensamente, generando fatiga visual y posibles alteraciones en el desarrollo ocular, especialmente en niños.

Tiempo en pantallas y riesgo de miopía

El uso intensivo de dispositivos digitales es uno de los factores más estudiados en relación con el aumento de la miopía. Aunque las pantallas no causan directamente el defecto refractivo, sí fomentan hábitos de visión cercana prolongada.

Especialistas recomiendan aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar un objeto a 20 pies (aproximadamente 6 metros) durante al menos 20 segundos. Esta práctica ayuda a relajar los músculos oculares y reducir la fatiga visual.

La importancia de las actividades al aire libre

Numerosas investigaciones coinciden en que pasar más tiempo al aire libre puede reducir el riesgo de desarrollar miopía en la infancia. La combinación de luz natural, enfoque a largas distancias y actividad física crea un entorno protector para la salud ocular.

Se sugiere que niños y adolescentes pasen al menos 90 a 120 minutos diarios en exteriores, siempre con protección adecuada frente a la radiación solar.

Factores genéticos y ambientales: una combinación clave

Si bien la genética influye —los hijos de padres miopes tienen mayor probabilidad de desarrollar la condición— el entorno juega un papel determinante. El equilibrio entre tiempo en interiores y exteriores podría marcar la diferencia en la progresión de la miopía.

Por ello, la prevención no se limita al uso de gafas correctivas. Implica fomentar hábitos visuales saludables desde la infancia y crear entornos educativos que integren pausas activas y mayor contacto con la luz natural.

Consejos para cuidar la visión en interiores

Para reducir el riesgo de miopía o frenar su avance, los especialistas recomiendan:

  • Mantener una distancia adecuada al leer o usar dispositivos (mínimo 35–40 cm).

  • Evitar el uso prolongado de pantallas sin pausas.

  • Mejorar la iluminación de los espacios de estudio o trabajo.

  • Programar actividades diarias al aire libre.

  • Realizar controles oftalmológicos periódicos.

Un desafío de salud pública en crecimiento

El aumento global de la miopía representa un reto para los sistemas de salud. Más allá de la corrección visual, los casos severos pueden asociarse con complicaciones como desprendimiento de retina o glaucoma en la edad adulta.

Comprender cómo el uso de nuestros ojos en interiores influye en su desarrollo permite adoptar medidas preventivas tempranas. La clave no está en eliminar la tecnología, sino en equilibrar su uso con hábitos saludables que protejan nuestra visión a largo plazo.

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